Una lacra

Puestos a poner etiquetas, algo tan frecuente en el ser humano como ponerse los calcetines o decir “cojones” en todos sus contextos, yo propongo la denominación de “cerdos sin escrúpulos”, esperando no ofender a estos tan honrados animales. Este grupo está constituido por seres carentes de dos dedos de frente, una caterva de inconscientes con un número reducido de conexiones neuronales, hecho que les impide discurrir adecuadamente, pareciéndoles conveniente, de manera repetida en estas fechas, jugar con fuego en monte de pino y matorral.

Aprovechando el viento huracanado –porque los huracanes son frecuentes por mis tierras, que no exagero, ¿eh?- que comienza cada noche y el calor acumulado en la tierra a lo largo de todo un día de sol veraniego, algún ser despreciable ha dejado caer –probablemente sin querer, el hombre carece de maldad, malas intenciones y todas esas cosas del Demonio, malpensados (?)- cerillas, mecheros, cigarrillos… quizá algún otro de estos inocentes objetos cuando se encuentran en buenas manos, y que se tornan desastres en potencia cuando estos seres, errores de la natalidad, los toman.

En tales circunstancias, ha ocurrido lo que era de esperar que ocurriera. Iniciándose en monte bajo, ya entrada la noche del 3 de Agosto de 2012, se ha extendido rápidamente, teniendo que desalojarse ciertos territorios. El sujeto o sujetos en cuestión, dentro de sus escasas conexiones a nivel cerebral, debieron llegar a la conclusión, acertada para nuestra desgracia, de que iniciando su espectáculo por la noche, las fuerzas aéreas no podrían intervenir y todo sería más emocionante a sus ojos. No bastando con esto, más avanzada la noche, encontramos que otra lucecilla tintinea a escasa distancia del primer foco. Bastante cerca pero, a pesar de ello, parece que no lo suficiente como para que sea fruto del primero. ¡Qué divertido, ¿no?! Multiplicamos la diversión: ahora son dos, ¡pero para el mismo número de combatientes!

Dejando las divagaciones, que ya es hora, concluyo con palabras fruto de la frustración que la situación supone: por favor, ya que os consideráis héroes por hacer lo que hacéis, sabed que los verdaderos héroes se quedan junto a su creación, dejando patente su intervención, como capitán ante el hundimiento de su barco. De no ser así, de intentar huir tras hacer el daño, espero que seáis lo suficientemente torpes como para no saber ataros los cordones y que, por azares de esta vida, os quedéis enganchados en alguna de esas ramas que, en algún momento, se verán reducidas a cenizas.

Foto de Jose Manuel Robledo Vinagre
Foto de Sara D. H.
Foto de Josu Mashi G. E.
Foto de Josu Mashi G. E.

Fuentes:

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