Fuera de mi vista

Arranqué aquella página de esas manos que habían mancillado palabras tan sublimes. Corté de raíz mi sonrisa y mi palabra. Entorné mi vista, incluso, para que saliera de ella. Para no ver qué terrorifico era. Y sí. Huí. Huí como habríamos hecho cualquiera porque… el miedo… El miedo mueve masas. El terror es un negocio. El pánico, el mejor oficio. Y el dolor y la muerte, una industria creciente.

– ¡Achús!
– Jesús…
– Um… ¡Perdón! Es que… me dan alergia las gilipolleces.

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