¿A quién le toca?

Quizá el riesgo de tanta racionalidad sea el desconocimiento y falta de entendimiento en cuanto a aquello que no puede objetivarse. La falta de comprensión de una caricia, una mirada o una sonrisa. La ambigüedad del gesto, el enigma sin resolver de los silencios. El buscarles sentido y razón, el apartarse cuando no se halla, quizá fruto de no buscar en el lugar o el momento correctos. La destrucción del punto sobre la “i”.

Trabalenguas de abrazos, ¿a quién le toca?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s