¡Cuántas verdades surgen…

…habiendo más de un alma observando!

Miro una y otra vez. Para mí, las nubes son remolinos de sueño. Para ti, el hogar de un caracol sin rumbo. Su reflejo, en el lago, una espiral de muerte y profundidad. Para ti, un juego de mesa, de agua. Para mí, las piedras en la orilla son pequeños proyectiles que verán la luz tan solo un par de veces más, antes de ahogarse allá, donde los rayos de Sol no llegan y a donde los de la Luna ni siquiera aspiran. Para ti, ellas son dolor; dolor en tu apoyo, en tu soporte, en tu herramienta de trabajo y descanso, caminante. Para mí, mis ojos son color y recuerdo de aquella que me otorgó la miel de su mirada. Para ti, son ventanas a mi alma, alma que te mira una y otra vez.

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